Las sepultadas

November 17, 2006
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Editorial
Una de las grandes lecciones de los pasados comicios fue que el ataque personal ya no es buena táctica para ganar preferencias. Lo vimos a lo largo del estado con la aplastante derrota de la republicana Kerry Healey, quien debutó en la campaña por las definitivas con un aviso rabioso contra la vida profesional de su rival demócrata. Dos de cada tres votantes le dijeron no y ahora Deval Patrick está preparando la transferencia. Otra mujer fue igualmente sepultada por usar la misma táctica del ataque personal en vez de hablar de sus propias cualidades.

Q: We know who was the big loser in the past elections, but do you know who the innocent loser was?

A: The Boston Election Department, which had its second major blunder of the election season. Nobody knows the future of that department.

Q: Who were the winner and big loser in our district?

A: Dianne Wilkerson, who got 71 percent of the vote, won, leaving Samiyah Diaz, who campaigned attacking instead of showing her own values, as the loser.

Samiyah Díaz logró 11,017 votos (27%) en contra de los 28,594 votos (que representan más del 71 por ciento de los participantes en este proceso) que se llevó Dianne Wilkerson, para su reelección como senadora.

Decían también que “nadie sobrevive a una elección por sticker” y, a pesar de sus problemas, ella lo pudo hacer con una lección de trabajo político y sacando a votar “hasta a los que no sabían participar en procesos electorales”.

No sólo vimos a sus voluntarias y voluntarios trabajando en casi los 73 precintos que corresponden al segundo distrito de Suffolk, sino que lograron ilustrar a la gente cómo se escribe o como se pega un sticker.

¿Cuál es la otra lección?

Pues el terremoto demócrata a lo largo de la nación. Ya lo había dicho Sonia Chang-Díaz al terminar las primarias: “Sacamos adelante el sentimiento demócrata”

Y ¿hay un perdedor inocente?

Claro que sí, El Departamento de elecciones de Boston tras el notable incidente de falta de boletas en un momento crucial de las elecciones del martes 7.

William Galvin trató de suavizar diciendo que creía que “el asunto no fuera intencional”; pero fue lapidario cuando agregó: “Se trata de una repetida incompetencia…”.

Este incidente ilustra la gran concurrencia de electores en esta jornada que ya pasó a la historia por sus números y sus resultados, que no esperaron hasta enero, porque el Secretario Rumsfeld ya se despidió y la segunda de Romney jura que no volverá a la política.

Y a propósito ¿qué dicen los que se gastaron los 10 millones de Kerry Healey?

Esa misma pregunta la deben responder los que se gastaron otra millonada de bodegueros y otros ilusos que pagaron por una campaña que dividió a la población en torno a la venta del vino.

Otro dato que nos dejó el proceso: No fue, como se pensaba, que las mujeres votarían por una mujer. Fue al contrario, las damas no sólo fueron la mayoría que escogió a Deval Patrick, sino fueron la tremenda diferencia en los números que llegan a los puestos de votación. Eso lo registramos nosotros en nuestra visita madrugadora a los precintos donde principalmente vota nuestra gente. En esos lugares pudimos comprobar que las primeras en llegar fueron las mujeres y a boca de urna nos dijeron “mi voto fue por Deval”.

Andy Zagastizábal