Olimpiadas tendrían grandes impactos locales

Jules Boykoff, un antiguo jugador de fútbol y actualmente un académico que estudia las Olimpiadas, dice que Boston debe esperar numerosos impactos a escala comunitaria si albergue los Juegos Olímpicos de verano de 2024.

Boykoff dijo que los residentes de Boston pueden disfrutar de “los mejores atletas del mundo durante una fiesta divertida de dos semanas y media”. Pero por otro lado, los residentes pueden esperar “una intensificación de la militarización de los espacios públicos”; albergar un evento que desde 1960 siempre ha superado su presupuesto; y estar sujetos al aburguesamiento.

Los residentes de Jamaica Plain podrían también experimentar estos impactos, debido al plan que incluye Franklin Park como un sede de los Juegos.

Boykoff, que enseña en Pacific University en Oregón, ha escrito dos libros criticando las Olimpiadas. Dijo que estaba en Londres durante los Juegos Olímpicos de verano de 2012, viendo misiles tierra-aire montados sobre apartamentos para seguridad, y en Vancouver para las Olimpiadas de invierno de 2010, donde vio dispositivos acústicos de alcance medio que podrían emitir sonidos ensordecedores a los manifestantes.

Pero, dijo Boykoff, debido a medidas concertadas de activistas de libertades civiles, las autoridades de Vancouver se acordaron solamente usar los dispositivos acústicos como “megáfonos engrandecidos”.

Opinó sobre el activismo en contra de las Olimpiadas que ha empezado en Boston con grupos como No Boston Olympics, diciendo que le impresionó su “investigación histórica” y “cree que continuará”.

Boykoff dijo que los residentes de Boston pueden esperar que grandes áreas de la ciudad sean reclasificados como “zonas olímpicas”, en las cuales nadie puede entrar sin los pases correctos”. Dijo que los residentes de la ciudad y las comunidades vecinas estarán sujetos a un serie de reglas y leyes del Comité Internacional de las Olimpiadas (IOC), la organización basada en Suiza que maneja los Juegos.

“Los códigos de la Ciudad tendrán que armonizar con los dictados del IOC”, dijo Boykoff.

Dijo que Vancouver era un ejemplo notable de eso, donde el Ayuntamiento de la Ciudad aprobó una ley que prohibía el uso de carteles y letreros criticando las Olimpiadas, incluso en propiedad privada. Boykoff dijo que eso es “especialmente notable” porque el Alcalde de Boston Martin Walsh ha firmado un acuerdo con el Comité Estadounidense de las Olimpiadas que prohíbe a los empleados municipales criticar las Olimpiadas. Walsh ha dicho que parte del acuerdo no se pondrá en práctica, pero su estatus legal aún no está claro.

Boykoff dijo que cada Olimpiada desde 1960 ha superado su presupuesto y que los costes de seguridad han “subido por las nubes” desde las Olimpiadas en Múnich en 1972, donde atletas y entrenadores israelíes fueron secuestrados y asesinados por terroristas. Dijo que hay que invertir $1 mil millón como mínimo, sino $2 mil millones, en la seguridad.

“Si [el presupuesto] ya no es así de alto, requiere ser modificado”, dijo Boykoff. “Es absolutamente un coste que tiende a hincharse”.

Añadió que un gran evento terrorista podría suceder entre hoy y 2024, y que los organizadores de las Olimpiadas de invierno de 2002 en Utah nunca esperaba que pasara algo como 9/11.

Boykoff dijo que el aburguesamiento también ha sido un problema, incluso en las Olimpiadas que se consideran como éxitos, como en Londres. Dijo que hay un segmento de personas que están “increíblemente excluidos” en nombre del desarrollo.

Boykoff dijo que el aburguesamiento ocurre en dos frentes. Dijo que hay el “desplazamiento brutal por la fuerza”, como el millón y medio de chinos que fueron evacuados de Pekín para las Olimpiadas de verano de 2008, o las 1.200 personas que fueron desplazadas en Londres para crear una “aldea olímpica” para los atletas.

Dijo que en otro plano, hay el “desplazamiento legalizado y discreto”. Boykoff dijo que cuando estaba en Londres, habló con un grupo de personas que tenían que mudarse debido a las dramáticas subidas de renta en un cierto vecindario.

“Para algunas, no es un problema”, dijo, mencionando los promotores, los dueños de propiedades de alquiler y las compañías grandes de construcción que son bien conectadas”.

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